miércoles, 21 de enero de 2009

Mantis lésbico


A la sombra de viejas batallas contra franceses, el rey sapo contempla su húmedo reino de bahía sur. Arrellanado sobre una taza de plata, conmovido ante la escena a la que acaba de asistir y siempre bajo su criterio, justifica las lágrimas que desalan su cara.
No muy lejos una súbdita, mantis receptiva, acompañada de su amiga, ha copulado a la vista de todo el reino. Dos hembras que al terminar el desenfreno se miran pasmadas sin saber por primera vez que hacer.
-¿Quien se como a quien? Se pregunta la una a la otra un tanto avergonzadas.
Y no hallando respuesta a semejante diatriba y llegando a la conclusión de que lo habían pasado tan bien, decidieron pensarlo y quedar en el mismo sitio para el día siguiente, con la resolución adecuada.
Y en este día siguiente, se reencuentran a la hora marcada, sin respuesta adecuada, con maletas en las manos y el cepillo de dientes en el ojal de dos vestidos nuevos, que se apresuraron a comprar el día anterior al descubrir… que no hay respuesta a todas las preguntas.

2 comentarios:

María Angélica dijo...

¿y el vestido no es una especie de respuesta?. Perdón por mi materialismo.

monicaco dijo...

Tres eran tres... Los impares dan suerte, auque la gran mayoría de impares no lo sepamos. Yo voto porque se coman una a la otra.
Que lejos estás tanto en espacio, timpo como en otra esfera. Que envidia.


40crisis40

Un día me rompí, y me abrí,
al golpearme con una nube,
me quebré, me chasque.

Al tocar el aire me rasgué, y me fracturé,
desligándome de la existencia,
hendido y sin saber por donde,
descompuesto y derribado,
despeñado, prorrumpiendo, un mudo grito,
por la grieta que ahora veo.

Al querer vivir me partí, me perdí, me escindí
vi, porque lo vi! mi propia sangre, brotando del suelo,
sin sentido, despiadada, que ocupando mi lugar, me deporta, muerto, sin aviso, a otra vida renacida.