
Durante todo un año salía de una tormenta para caer en otra… y mas otra, hasta una cuarta o sexta, sin poder tomar distancia para enterrar mis brechas.
Allá por los días de Papá Noel, me coroné rey cuando entregando el cuerpo a dos magos, descubrí como ser uno de ellos; a través del secreto que cicatriza las heridas, como un perro, olí debajo de la superficie la verdadera esencia que componían sus almas mojadas. Hoy ante mis ojos, ante sus ojos, ante los ojos de quien me mire, solo cabe un hombre libre que se anda secando.

No hay comentarios:
Publicar un comentario