jueves, 15 de octubre de 2009

yacaré


Aquellos que tienen el alma escarificada saben lo peligroso que es tomarse un descanso antes de terminar todo el dibujo. Ni tan largo fue el mío que duro un embarazo, pero lo suficiente para quitar la anestesia que provoca el dolor. Y ahora, a palo seco porque ni ganas de beber tengo; fumo.
Y retomo el diseño de mi alma que he recordado solo con verlo, aun me queda un poco para terminar.
Pellizcas con dos dedos un trozo de carne de mi muslo y miro la cuchilla que sujetas con la otra. Siento como la hundes en la carne en un ángulo de 90º con cuidado de no cortarte las yemas.
Con precisión, la hundes de nuevo por el otro lado de tus dedos, que forman una montaña y cortas buscando el fondo de la herida, desaparece el pellizco de carne que cae en la palma de la mano, un trazo menos del que preocuparme.
Cuando terminen con el dibujo, tendré el alma tan dura como la de un cocodrilo y quien sabe, igual entonces el yacaré se enamore de un gusano y no se lo coma.

4 comentarios:

monicaco dijo...

no se si alegrarme por tu retorno, o entristecerme... Te vigilaré de cerca, aunque pienses que no, aunque creas que no, aunque tengas la certeza de que no... Estaré alerta.

Anónimo dijo...

Si el resultado de tu embarazo anestésico es un bonito Yacare,

(fuertemente acorazado en el lomo, de color negruzco u oliva muy oscuro, la piel delicadamente jaspeada de los flancos)

No tendré más remedio que felicitarte, por que después de las heridas que tienes en el muslo, y después de recibir la ultima puñalada; tu piel cicatrizara y se convertirá en marcas como las que tiene ese precioso Yacare, en su acorazado lomo.

A mí ya solo me quedan marcas de expresión, tampoco dolores de parto después de aquel embarazo y puedo presumir de ellas como lagarto orgulloso.

Vas a encontrar quien te narcotice y ayude a olvidar otra vez, no tengo ninguna duda ....

Itziar San Vicente dijo...

Madre, qué duro!
Muy interesante todo el blog!

Anónimo dijo...

QUE ABURRIMIENTO DESDE QUE NO NOS ESCRIBES NADA


40crisis40

Un día me rompí, y me abrí,
al golpearme con una nube,
me quebré, me chasque.

Al tocar el aire me rasgué, y me fracturé,
desligándome de la existencia,
hendido y sin saber por donde,
descompuesto y derribado,
despeñado, prorrumpiendo, un mudo grito,
por la grieta que ahora veo.

Al querer vivir me partí, me perdí, me escindí
vi, porque lo vi! mi propia sangre, brotando del suelo,
sin sentido, despiadada, que ocupando mi lugar, me deporta, muerto, sin aviso, a otra vida renacida.