martes, 27 de enero de 2009

Trinidad


La famosa isla que no es tal, se conoce en todo el mundo por un cantante flamenco y desde ahora por dos murciélagos. A los pies de un ciprés donde hace tiempo una ardilla socarrona conquistó a una paloma torcaz, esta el producto de sus amoríos, un murciélago jocundo y alegre brindando en el banquete de su propia boda, con otro murciélago larguirucho. Ante mil comensales de todo pelaje, custodiados por gatos musculosos con cara de cabreados perpetuos, que controlan que el cementerio este siempre limpio y reine la paz.
-El cuervo ha dicho hace un rato, que ahora somos uno, que esta unión nos hizo uno de otro. Hace mucho que esto es así, tanto que no lo había pensado nunca porque siempre fue así. No soy uno, sin mi ardilla soy cero, con ella soy uno como la paloma blanca es uno con el hijo y el padre, cuestión de fe, que es tan cierta como esta tumba negra del camarón sobre la que estamos.
Familiares y amigos están entusiasmados en gran medida por el alcohol y empiezan a aplaudir
Bien sabido es que los murciélagos no siempre gozaron de tan buena prensa, hubo tiempos en los que fueron incomprendidos por todas las aves por ser mamíferos y por estos por ser aves, condenados a vivir de noche para no ser vistos, pero estos días pasaron y ahora, ¡¡ya pueden ver!!,un banquete a plena luz de sol poniente y mil estrellas que brillan deseosas de ser lunares de faralaes en el firmamento, se unen a la fiesta.
Quizás por ser así, aunque todo eso ya no es recordado apenas por nadie, el brindis continuó…
-Como uno somos, porque así es -dijo la otra ardilla-, tenemos como todos ustedes necesidad de amar, y en este día que es el nuestro, queremos brindar por nuestro amor que esta en esa rama.
Todos miraron hacia el lugar que indicaban sus alas, a media altura del ciprés que esta cerca del túmulo, donde todos esperaban encontrar un símbolo del amor paternal. Sin embargo un murciélago al borde del colapso se vio sorprendido por la mirada atónita de los invitados. Incluidos unos lagartos que por allí andaban que ni a la fiesta venian.
- Por el novio!!!! – dijeron los recién casados
Nadie respondió, estaban asimilando lo que significaban aquellas palabras sin sentido aparente.
Por el novio respondió una agapurni gruñona macerada en champagne que siempre esta en los momentos complicados para echar una mano.
La incomprensión se adueñó de los invitados, esto es demasiado, pensaron muchos, y de nuevo los murciélagos que se tendrían que esconder a los ojos del resto, de nuevo no lo hicieron y comenzaron a vivir la libertad de ser diferentes.
Solo el cuervo se excusó y se fue de la fiesta que por otra parte duro más de lo que hubiese deseado el novio. Se fue pensando que era el único que entendió…. pero ya el que no entiende comprende sin mas

2 comentarios:

monicaco dijo...

ay dios mío¡¡ no me extraña que de los lodos salgan fangos y barros.
Tendré que volver a leer zoología humana.
Prometo una disección pormenorizada de picos plumas y patas.
Requiero una hora más despejada.

verdugoalthöfer dijo...

si Darwin pasase por aqui tampoco entenderia mucho...


40crisis40

Un día me rompí, y me abrí,
al golpearme con una nube,
me quebré, me chasque.

Al tocar el aire me rasgué, y me fracturé,
desligándome de la existencia,
hendido y sin saber por donde,
descompuesto y derribado,
despeñado, prorrumpiendo, un mudo grito,
por la grieta que ahora veo.

Al querer vivir me partí, me perdí, me escindí
vi, porque lo vi! mi propia sangre, brotando del suelo,
sin sentido, despiadada, que ocupando mi lugar, me deporta, muerto, sin aviso, a otra vida renacida.