
De aventura hacia el camino me encontré de viaje, con dos hermanas de distinta nidada que nacieron cuco y petirrojo, nada mas fácil de recordar que el esperado sonido CU-CÚ CU-CÚ , origami de primavera, contra el armonioso canto salido del pecho rojo.
Una pareja de agapurnis gruñones que explotan de amor entre colores y una garza impar, agüero de fortuna, que sola, trae consigo sus tres yos que la hacen par en un colchón de rosa algodón donde se baña a diario; menos hoy.
Y para este armadillo, que también trae consigo a dos, para de nuevo hacerse impar, de regalo chafariz sobre el pecho y después leche para lavar sus pies, monda necesidad que da sentido al interior.
Entre tantas diferentes patas, hay una orgia de vientres desnudos sin miedo esta vez a ser heridos.

3 comentarios:
he tenido que buscar chafariz en el diccionario.No me creo lo de la falta de miedo, mi adorado cagoncete.
Cu-Cu no sé si me queda claro, ¿No son los cucos precursores de la mejora de la especie?, taimádos?, vividores? y Grandes?
Me encanta¡¡¡ Sylvania ha sido única y permanecerá única en este comedero para pájaros tarados deseosos de abrir sus plumas.
¿Te limpio de bichitos armadillo?
¿soy un agapurnis gruñon?
Publicar un comentario