domingo, 18 de enero de 2009

Lío de patas en sylvania



De aventura hacia el camino me encontré de viaje, con dos hermanas de distinta nidada que nacieron cuco y petirrojo, nada mas fácil de recordar que el esperado sonido CU-CÚ CU-CÚ , origami de primavera, contra el armonioso canto salido del pecho rojo.
Una pareja de agapurnis gruñones que explotan de amor entre colores y una garza impar, agüero de fortuna, que sola, trae consigo sus tres yos que la hacen par en un colchón de rosa algodón donde se baña a diario; menos hoy.
Y para este armadillo, que también trae consigo a dos, para de nuevo hacerse impar, de regalo chafariz sobre el pecho y después leche para lavar sus pies, monda necesidad que da sentido al interior.
Entre tantas diferentes patas, hay una orgia de vientres desnudos sin miedo esta vez a ser heridos.

3 comentarios:

María Angélica dijo...

he tenido que buscar chafariz en el diccionario.No me creo lo de la falta de miedo, mi adorado cagoncete.

monicaco dijo...

Cu-Cu no sé si me queda claro, ¿No son los cucos precursores de la mejora de la especie?, taimádos?, vividores? y Grandes?
Me encanta¡¡¡ Sylvania ha sido única y permanecerá única en este comedero para pájaros tarados deseosos de abrir sus plumas.
¿Te limpio de bichitos armadillo?

verdugoalthöfer dijo...

¿soy un agapurnis gruñon?


40crisis40

Un día me rompí, y me abrí,
al golpearme con una nube,
me quebré, me chasque.

Al tocar el aire me rasgué, y me fracturé,
desligándome de la existencia,
hendido y sin saber por donde,
descompuesto y derribado,
despeñado, prorrumpiendo, un mudo grito,
por la grieta que ahora veo.

Al querer vivir me partí, me perdí, me escindí
vi, porque lo vi! mi propia sangre, brotando del suelo,
sin sentido, despiadada, que ocupando mi lugar, me deporta, muerto, sin aviso, a otra vida renacida.