
Como árbol de navidad, plagado de bolas, salimos a las calles.
Encerrando en ellas las heridas, los dolores,
los trozos de carne que los golpes nos arrancan.
Sanamos las ausencias, a fuerza de luces cegadoras,
que son nada.
Sacudirse como un perro, los adornos que te pudren
lanzar a modo de esporas, lo que al parecer importa.
La incierta belleza interior / el evidente poder de la belleza
Encerrando en ellas las heridas, los dolores,
los trozos de carne que los golpes nos arrancan.
Sanamos las ausencias, a fuerza de luces cegadoras,
que son nada.
Sacudirse como un perro, los adornos que te pudren
lanzar a modo de esporas, lo que al parecer importa.
La incierta belleza interior / el evidente poder de la belleza

1 comentario:
Es una forma interesante de sobrevivir, reconozcamos que nosotros podemos negar las evidencias, pero el entorno siempre nos mirará con esa sonrisa de suficiencia... Y nuestro corazón ("esa casa de putas" que decía Gabriel García Márquez) nos atacará a traición...
Brindemos por las esporas, esos pequeños trocitos de nosotros que sembramos en otros lugares.
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